El arte intervenido por la técnica

La técnica constituye un complejo mosaico cuyo carácter eminentemente práctico ha repercutido de manera decisiva en el mundo contemporáneo.

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El arte no ha sido la excepción y en el transcurso del siglo XX hemos visto cómo la tecnología ha transformado la manera de hacer arte y los medios para acceder a éste. Disciplinas artísticas como el cine o la fotografía no hubieran sido posibles sin el pujante desarrollo tecnológico que se gestaba ya desde el siglo XIX en Europa. Asimismo podemos pensar en los medios de comunicación modernos, como la radio o la televisión, que sirvieron de plataforma para difundir el arte en sus múltiples manifestaciones.

Sin embargo, la tecnología trajo consigo otros cambios que pusieron en cuestión la legitimidad del arte mismo. Según el filósofo alemán Walter Benjamin (1892-1940), no fue sino con la aparición de la ciencia técnica y de su capacidad reproductible que la obra de arte se convierte en un objeto susceptible de ser explotado indefinidamente. De tal suerte que la difusión y la reproducción masiva del arte termina por socavar su misma autenticidad. Paralelamente a la pérdida de unicidad debido al progreso de la técnica reproductiva, para Benjamin también desaparece el momento de afirmación individual del propio artista. Si antes la realización de una determinada pieza recaía completamente en las manos del artista, el arte contemporáneo se ve en la necesidad de recurrir a muchos intermediarios para concretarse.

Para ejemplificar lo anterior podríamos mencionar el caso del artista plástico y cineasta estadounidense Andy Warhol (1928-1987). A través de la producción en masa de sus pinturas y de sus serigrafías, Warhol pone en entredicho la concepción clásica de la obra de arte como una pieza única e irrepetible. Para lograr lo anterior Warhol tenía que valerse de un séquito que lo ayudara a mantener la producción industrial de su obra, delegando tareas y supervisando proyectos. Debido a lo anterior, el artista pierde un contacto directo con su obra, mientras que se enfoca en su explotación indefinida. Todo lo anterior gracias a las posibilidades reproductibles de obra de arte a través de la tecnología.

Pero en lugar de contraponer a Benjamin y a Warhol podemos verlos como críticos de la cultura de consumo. De cierto modo podríamos pensar que Warhol retoma los postulados de Benjamin para ironizar respecto a la necesidad de descubrir y poseer cada misterio que guarda la obra de arte. Tal como menciona Benjamin en su corto, pero muy significativo trabajo titulado “La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica” (Taurus, 1989): “Acercar espacial y humanamente las cosas es una aspiración de las masas actuales tan apasionada como su tendencia a superar la singularidad de cada dato acogiendo su reproducción. Cada día cobra una vigencia más irrecusable la necesidad de adueñarse de los objetos en la más próxima de las cercanías, en la imagen, más bien en la copia, en la reproducción”.

La fascinación de las masas por el consumo que describe Benjamin es reflejada por Warhol en el momento en que decide pintar una ordinaria lata de sopa y reproducirla indefinidamente. Al llamar a su lugar de trabajo “The Factory” (La Fábrica) y al convertir en el objeto de su obra a iconos y a productos de la cultura popular norteamericana, para después reproducirla de manera serial, Warhol materializa, de manera satírica, los pronósticos de Benjamin respecto de la capacidad reproductible de la obra de arte a través de la ciencia técnica.

Ante la llegada de esta época que vaticinaba Benjamin, cuando la obra deja ser única y auténtica, cabría preguntarse qué es lo que se está perdiendo, o si al contrario, se está liberando al arte de su carácter sagrado y absoluto.

Javier González

Revistas de Arte en Colombia

La labor de estas revistas resulta clave para acercar el público al arte, pues, según la Encuesta de Consumo Cultural de Colombia, apenas el 13,2 de los colombianos asiste a exposiciones, ferias y muestras de artes, fotografía, pintura, dibujo o escultura.

Mientras en Brasil se mantienen tres publicaciones de arte y muchas desaparecieron, solo en Bogotá hay 30 independientes, de la cuales se destacan Arteria, Artnexus, Asterisco, Errata y Calle 14.

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Arteria

Comenzó como todos los proyectos editoriales arriesgados, con la lápida encima y poca plata, pero con la decisión de Nelly Peñaranda de llevar a un público amplio lo que “acontece en el arte en Colombia”. Hoy tiene ocho años, 24 páginas y distribuye 25.000 ejemplares gratis en 34 ciudades. Ha logrado que 20 artistas liberen sus obras para que los lectores reciban la obra impresa y firmada por el autor.
www.periodicoarteria.com

Asterisco

No tiene un carácter periodístico, ni de análisis. Es una plataforma artística en forma de revista, donde los artistas hacen su obra y la exponen. Lleva nueve números y es dirigida por Nicolás Consuegra y Mónica Páez. Circula dos veces al año en centros culturales de Bogotá, con 1.500 ejemplares.
www.revistasterisco.org

Artnexus

Una de las revistas más respetadas del continente. Fundada y dirigida por Celia Birbragher, tiene 37 años de existencia y nació con el nombre de ‘Arte en Colombia’. A través de ella se han dado a conocer los más importantes artistas latinoamericanos. Cuenta con un sitio web que recibe 60 mil visitas mensuales y un centro de documentación ubicado en Bogotá, con 14.500 libros de arte.
http://www.artnexus.com

Calle 14

De carácter académico, publica investigaciones del mundo del arte en distintas lenguas, incluida el quechua. Financiada por la Universidad Distrital Francisco José de Caldas, se creó en el 2007 y tiene licencia de Creative Commons para libre descarga.
http://200.69.103.48/comunidad/grupos/calle14/index.php

Errata#

Invita en cada número a un curador internacional y a otro nacional para abordar un tema desde diversas ópticas. Así que cada edición cuatrimestral es orientada por artistas o exper- tos, como Luis Camnitzer, que coordinó el primer número de la revista. Tiene espíritu de libro y también circula obras como insertos.
http://revistaerrata.com/

Abuelo de 97 años casi ciego sorprende con su arte en MS Paint

El popular software incluido en el sistema operativo Windows hace gala de sus posibilidades.

 

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MS Paint es casi un software de culto. La herramienta para crear imágenes basadas en mapas de bits es bastante limitada en características, sin embargo, no deja de ser utilizada por millones alrededor del mundo como un editor de fotografías básico o un creador de nuevas obras en calidad “niño de cinco años”.

Sin embargo, de vez en cuando alguien nos demuestra que MS Paint puede llegar a ser una herramienta seria. Tal es el caso de Hal Lasko, un abuelo con 97 años de edad y que pese a sufrir ceguera casi total debido a una enfermedad, es capaz de crear verdaderas obras de arte sólo con MS Paint como su lienzo.

Este hombre debe hacer mucho zoom en cada sección mientras trabaja en ella, por lo que sus dibujos son muy detallados y de hecho, es casi absurdo lo bien que están hechos. Vale la pena echarle una mirada visitando el sitio web de Lasko (donde vende sus obras impresas) o mediante el video a continuación:

http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=EVQHeowMdjI

Los tacones son fuente de poder femenino, te hacen sentir mejor de una manera mágica e incomprensible.

Desde un deseo oculto a un objeto de adoración y obsesión, el tacón proporciona una altura extra, embellece las piernas y modela la figura, atributos que lo han convertido en un codiciado artículo femenino. Símbolo de feminidad, sexualidad y elegancia, las mujeres no podemos vivir sin nuestros “high    heels”, peep toes o stilettos.

Y no nos olvidemos el efecto que tienen sobre los hombres. Los tacones han sido el aliado fetiche de cualquier mujer en el juego de la sensualidad, no sólo porque nos brindan una dosis extra de seguridad, pero poque nuestro sex appeal y poder sexual crece con los centímetros. Por todo esto y mucho más, dedicamos esta edición de M al poder de los tacones.  

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Fuente de poder femenino 

La imagen que proyecta el tacón va más allá de la estética. Los tacones comunican y tienen un sinfín de significados y connotaciones implícitas en su genética.  Y es que la mujer que los calza, ostenta poder. Mariana, una de nuestras entrevistadas, asegura que los tacones son imprescindibles en su día a día porque con ellos tiene “mayor seguridad y confianza, tanto en el trabajo como en una fiesta”, expresa.
Aunque para muchas no es el accesorio más cómodo, sí es un símbolo de poder que denota dominio. Desde que la mujer se subió a los tacones, los centímetros de más le dieron ciertos atributos, poniéndola a la altura del hombre.

 

8 centímetros más cerca del cielo

Los zapatos son amados por mujeres alrededor del mundo. No obstante, es el tacón, el deseado, el que quita el sueño, una constante obsesión en la cultura popular, un eterno tema de conversación, un fetiche y un “must” en el armario femenino. La serie Sex and the City fue la que mejor personificó esta fascinación por los tacones, teniendo a los famosos “Manolos” como exquisitos protagonistas de la serie. 

La pregunta es, ¿qué hace que el tacón sea un fascinante objeto del deseo? ¿Por qué despierta distintos sentimientos? El zapato fue creado para proteger los pies de elementos externos, pero hoy ha evolucionado de sus orígenes prácticos a alturas grandiosas, literalmente. Y en la actualidad, los tacones no son calzados para los pies, pero una pasión, una expresión personal, una fuente de autoridad, un símbolo de la cultura femenina… Las mujeres decidimos usar tacones altos por muchas razones, a veces a expensa de nuestro propio confort. No obstante, la apreciación hacia estos objetos del deseo es una decisión consciente que la tomamos para ser partícipes de la cultura femenina en una especia de ritual, en el que pasamos “lo femenino” en un proceso de aprendizaje. Y es que fueron nuestras mamás, tías y abuelas, las que nos enseñaron a usarlos y a amarlos, y nosotras hacemos lo propio con nuestras hijas. 

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La mujer en tacones

 Con tacones nos sentimos más poderosas, seductoras y bellas, y creemos que podemos conquistar el mundo. Los tacones hablan de la mujer y la sociedad, y se rehúsan a ser considerados un accesorio más; demandan reconocimiento por su complejidad y por el poder femenino que denotan. 

Por un lado, los tacones contribuyen a nuestro sex appeal. Para Linda O’ Keefe, autora de Shoes: A Celebration of Pumps, Sandals, Slippers and More, es “físicamente imposible que una mujer se encorve con tacones altos; está forzada a pararse recta ya que su centro de gravedad ha sido desplazado hacia adelante”. 

La revista masculina Esquire escribió que los tacones “angostan los pies, arquean el empeine, mejoran la forma de la pantorrilla, mejoran la postura, le dan forma a la cadera, hacen que el pie se vea más chico y añaden centímetros de altura”. También, crean una ilusión de piernas más largas y definidas, pechos más erguidos y un “derrière” más curveado (aumentan el trasero hasta un 25 por ciento). Caminar en tacones hace que el acto mismo sea más sensual; desde el movimiento de las caderas a la inclinación de la pelvis, los tacones altos hacen que las proporciones corporales del cuerpo femenino se acerquen al ideal. En pocas palabras: los tacones enfatizan todos los aspectos físicos y sexuales de la mujer. 

Por todo esto, es muy difícil que un hombre no se fije en una mujer con tacones, y nuestros entrevistados lo admitieron. “Al irradiar seguridad atraemos las miradas masculinas”, expresa Carolina, mientras que Alberto admite que “la mujer se ve mucho más sexy con tacones” y que “no hay nada mejor que una mujer en mini y tacos” y Gabriel, amante de las mujeres sobre tacones, dice que “una mujer sin tacos es como sexo sin orgasmo. ¡Que mueran los flats!”. 

Y esta postura, sensual e imponente, expresa un mensaje: soy una mujer sexy y tengo el control. Patricia Field, estilista de la serie Sex and the City usó los stilettos en la serie con un objetivo: “simbolizar el poder sexual y la independencia de los personajes”. Por otro lado, los tacones tienen un efecto psicológico sobre nosotras. María de 28 años aconseja usar tacones si tienes un mal día. “No sólo te sentirás mejor, de alguna manera mágica e incomprensible, pero te dará mayor confianza y seguridad; suben tu autoestima instantáneamente”, asegura.

Para Cecilia “hay una gran diferencia entre usar y no usar tacones; 13 cm. de diferencia y 13 cm. más de sensualidad. Son parte de mi vida y de mi lado más sexy”. Para Mariana, los tacones cambian su actitud. “Me siento más sexy y mucho más atrevida”. 

En las alturas de la seducción
El tacón de aguja ha agigantado nuestra feminidad, se ha convertido en un símbolo de poder y es uno de los mayores objetos de erotismo y seducción. Aunque siempre ha estado al servicio de nosotras, ha marcado también a los hombres.

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Es tal la capacidad de seducción del tacón de aguja, que es uno de los accesorios que más erotismo le añade a la imagen de una mujer. Siendo un complemento tan pequeño, el stiletto es creador de imágenes eróticas, despierta la imaginación y es un objeto del deseo popular al ser una extensión del cuerpo femenino. 

“Los chicos con los que salí, piropearon mis zapatos y mis pies, incluso los tocaban y masajeaban. Una vez me pidieron que me deje mis tacos puestos en una sesión de sexo”, admite Carolina. 

Por otro lado, sus efectos afrodisíacos se multiplican cuando están acompañados de lencería sexy y son el complemento ideal para los juegos sexuales. 

Para María, “no hay nada más excitante que hacer el amor con los tacones puestos”, mientras que Luciana, “amante empedernida” de los “high heels”,  aconseja que en los momentos íntimos a ellos los enloquece “unos buenos stilettos y nada más”. 

Y es que los tacones de aguja simbolizan paradojas complejas; una lucha entre la sexualidad y el peligro. El tacón alto es un arma y un símbolo fálico. La teoría freudiana expresa que el tacón representa al cuerpo femenino y en los sueños, representa a la genitalia femenina. Los tacones tienen el potencial de penetrar, y por ende, tienen cualidades poderosas e invasivas. 

Dada esta estética sexual e inflexión erótica del cuerpo femenino, hay significados fetichistas inmersos en los tacones, no por nada son el fetiche sexual más común.  En el BDSM o sadomasoquismo, el tacón es considerado un símbolo de sumisión dadas sus características restrictivas sobre el cuerpo, ya que limita la movilidad, afecta el equilibrio, disminuye la velocidad de desplazamiento y aumenta el cansancio corporal al caminar largos trayectos.

 Mejora tu sexualidad con tacones

Evita la incontinencia urinaria y los problemas sexuales como la disminución de la sensibilidad sexual y la intensidad de los orgasmos, usando tacones. Un reciente estudio demostró que los músculos del suelo pélvico son beneficiados por los tacones altos, mejorando la fuerza y habilidad de contracción. 

Según el estudio publicado en la revista European Urology, los tacones fortalecen los genitales femeninos y logran mejorar la vida sexual de la mujer. 

Las mujeres estudiadas probaron diferentes inclinaciones de sus talones (con variaciones en las alturas de tacones) para mesurar la actividad eléctrica de los músculos pélvicos. 

Se encontró que las que mantenían su talón a 15 grados del suelo, el equivalente a un tacón de siete centímetros, mostraban una menor actividad eléctrica. Esto sugiere que cuando las mujeres llevan tacones altos los músculos pélvicos están más relajados, aumentando su fuerza y capacidad de contracción. 

Sin mis tacones, ¡no! 

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Los tacones son los zapatos más desafiantes si el objetivo es caminar. Y es aquí donde encontramos la paradoja; los tacones son zapatos que no protegen el pie, y en exceso, lo pueden dañar; no son cómodos y no facilitan el movimiento, más bien lo restringen. Pero, caminar no es el punto.

Sin embargo, llevar un tacón muy alto puede ser perjudicial para los pies y las piernas; producen dolores e hinchazón, causan malformaciones como los juanetes, callos o dedos en martillo, no es por nada que las mujeres sufren cuatro veces más problemas en los pies que los hombres.

Por otro lado, la espalda puede sufrir, especialmente la zona lumbar y la base de la columna, que se sobrecargan fácilmente, aún más si pasas mucho tiempo de pie. El aparato circulatorio también sufre ya que los tacos pueden producir la aparición de varices en personas propensas a sufrirlas. Sin embargo, debes saber usar tacos. Muchos expertos aseguran que el problema radica en el tamaño y modelo del zapato.

Hay mujeres que pueden llegar al extremo de comprarse un tacón “deseado” en una talla menos porque simplemente “no podían vivir sin él”. No obstante, ir totalmente plana tampoco es recomendable. Lo ideal es elegir un taco bien pequeño para usar a diario.

 

Caminando en las alturas

En todas las temporadas, los zapatos de tacón son los grandes protagonistas. Sin embargo, lucirlos toda la noche no es tarea fácil. Y por si fuera poco, llevarlos con gracia y estilo es un arte que debes dominar. Si no puedes, ¡no te los pongas!

Cinthya afirma que es imprescindible caminar con seguridad y no hacer el ridículo. “Debes poder caminar bien y con holgura en los tacones que elijas porque si no te ves mal”.  

Luciana de 31 años, piensa igual y aconseja no usar tacones muy altos si no puedes caminar bien en ellos. 

“Es mejor llevar tacos más bajos pero llevarlos bien erguida y 100 por ciento segura de ti misma”. 

A la hora de elegir tacones, ten en cuenta la altura: expertos afirman que el tacón ideal debe estar entre cinco y seis centímetros, ya que por encima de nueve tu pie está demasiado arqueado. 

A la hora de elegir un zapato con tacón alto, ten en cuenta que los más cómodos son los que tienen plataforma, ya que amortiguan y aíslan la planta del pie, al igual que el tacón ancho. 

Historia: 
La evolución del tacón

En 1533 nació el zapato de tacón, un calzado que sólo servía el propósito de vanidad y belleza. A los 15 años, la pequeña Catalina de Medicis llevó tacones a la corte francesa cuando se casó con el Duke d’Orleans; pronto fueron amados y admirados por las nobles parisinas.

No fue hasta 1700, que el tacón de cinco pulgadas (12.7 cm) se volvió popular entre las mujeres europeas.

El rey de Francia, Louis XIV, usaba tacones de dos a cinco pulgadas y decorados con escenas de batallas. Sin embargo, cuando la monarquía francesa cayó, también lo hizo la altura de los zapatos y Napoleón eliminó los tacones en defensa de la igualdad.

No obstante, María Antonieta, determinada a lucir bien hasta el final, desafió la orden de Napoleón y usó tacones el día de su ejecución. A partir de ese momento, el alto de los tacones osciló dependiendo de la moda y la política.

 A mediados de 1900´ s y en 1988, el tacón alto volvió a dominar la moda y en los años cincuenta nació el stiletto, uno de los milagros de la tecnología moderna del calzado; la arquitectura del stiletto es tal, que un tacón del alto de un lápiz (y más delgado imposible!) puede sostener y balancear todo el peso del cuerpo.

Desde entonces, los tacones altos se han mantenido populares y en el último medio siglo se han convertido en un tema controversial. 

La segunda ola feminista rechazó los estándares de “belleza femenina” alegando que las mujeres eran forzadas a usar tacones por las representaciones sociales y los mensajes mediáticos controlados por el hombre; los tacones fueron atacados junto a otros objetos estéticos de género.

Sin embargo, fue en los ochentas que los tacones fueron reivindicados como una opción personal y fuente de poder femenino; vestirse, maquillarse, jugar con la identidad no es una respuesta a la opresión o a la mirada masculina, lo hacemos por nosotras mismas. Nancy Friday, autora de “The Power of Beauty”, escribió que usamos tacones “por la imagen de nosotras mismas como mujeres sexys y en control, un propósito extraordinariamente satisfactorio”.

 

Pies de loto: 
Mientras más pequeños, mejor
 

En el siglo X de la China Imperial, la sociedad china admiraba a las bailarinas de ballet que usaban calcetines muy apretados. Durante las dinastías Qing y Sung, la clase alta imitó esta costumbre y comenzaron a vendar los pies de las mujeres para que sean pequeños. Esta práctica se extendió a las clases medias, y desde entonces se torturó a las mujeres chinas. 

La ceremonia, llamada “gin lien”, se realizaba entre los tres y ocho años. Primero, se torcían cuatro dedos del pie y se amarraban fuertemente para mantenerlos en esa posición; los huesos del empeine se amontonaban y producían espantosos dolores. 

La madre vendaba a la niña cada vez con más fuerza, para luego calzarla con zapatos una talla menos; el objetivo era conseguir un pie de siete centímetros, conocido como el “loto dorado”, para el esposo la parte más sensual del cuerpo femenino. 

Durante el preludio sexual, los maridos quitaban los zapatos a sus esposas desatando sus pies delicadamente. 

Las vendas, que podían llegar a medir hasta tres metros, servían para amarrarlas en ciertas prácticas sexuales. 

Las chinas ricas tenían zapatitos de seda y los bordaban con símbolos de fertilidad y armonía y los zapatitos de boda llevaban escenas eróticas para instruir a las novias.

Por su parte, los chinos adoraban esos zapatitos y los exhibían en bandejas lacadas para que sus invitados admiren el tamaño y refinamiento de aquellos fetiches. 

La dificultad de caminar con los pies convertidos en muñones condenaba a aquellas mujeres a ser adornos de casa y objetos sexuales. 

Fue recién en 1912, cuando China se convirtió en República, que terminó esta cruel costumbre y en 1949, el presidente Mao Tse Tung la prohibió oficialmente. No obstante, la absurda fascinación con los pies chicos, sigue siendo un tema.

En la actualidad, 88 por ciento de las mujeres usan zapatos una talla más pequeña y vimos esta misma temática en la Cenicienta; en el cuento el Príncipe busca a su futura esposa basándose en el pequeñísimo y delicado zapatito de cristal que dejó atrás Cenicienta. En esencia, estaba buscando la mujer más refinada y femenina del reino, basándose en el tamaño y la forma de sus pies. 

QUICKIE: Stilettos. Estos zapatos de taco muy alto y delgado tipo aguja, de por lo menos 7 cm. y medio de alto, son un “must have” en tu armario. Este invento se lo debemos a Roger Vivier, diseñador para Christian Dior en 1952. 

QUICKIE: En 1800´s, en Massachusetts, usar tacones era contra la ley; consideraban que embrujaban al hombre. En la época de la cacería de brujas si un hombre se enamoraba de una mujer con tacones, era acusada por brujería. 

LO DIJO: “Tienes que aprender a usar los tacones Manolo Blahnik, y no ocurre en una noche… Yo he destrozado completamente mis pies, pero no importa. ¿Para qué necesitas tus pies de cualquier manera?” Sarah Jessica Parker,de la serie Sex and the City