Arte para encontrar la esencia africana

Los machetes parecen suspendidos en el aire. Unos 200, de pronto 50 más, que ocupan casi todo el techo de la sala. Los diferencia la lámina, por las formas, distintas. Todos han trabajado. Arte-Esencia-Africana-640x280La obra es de Fabio Melecio. Está en la mitad, entre las dos salas temporales del Museo de Antioquia. Habla del trabajo humano. De esa relación directa con el cuerpo.

Diagonal está, en una pared amarilla, el nombre de la exposición. ¡Mandiga sea… África en Antioquia.

“La idea es hacer una representación entre historia y arte de la influencia de los afrodescendientes en Antioquia”, dice Raúl Cristancho — profesor de la Universidad Nacional—, el curador.

Es una muestra de arte, no de historia, aunque haya, de fondo, un apoyo histórico fundamental. Lo que hay son obras de arte para encontrarse con esas herencias africanas que hay en el departamento. Con pequeños descubrimientos en la vida cotidiana, la música, la gastronomía. “El hogao, ese sofrito de tomate y cebolla en aceite, tiene un origen vinculado a la salsa ata, de origen yoruba, y está presente en toda América. Esa cosa que te comes con toda facilidad, es de origen africano”, cuenta Luz Adriana Maya Restrepo —profesora de la Universidad de los Andes—, la curadora.

En las letras de la pared, al lado del nombre, también está el propósito. Enaltecer, valorar y difundir sus valores ancestrales y reconocer sus innumerables aportes económicos, sociales, culturales y políticos a la región.

Es una puerta a la reflexión sobre un tema de la sociedad, no solo de las herencias africanas, explica Luz Adriana, sino sobre el problema del racismo y de su costo ético, social, económico.

El censo de población señala que el 11,8 por ciento de los antioqueños se definió como descendientes africanos. “Sobre un porcentaje más o menos de seis millones de habitantes, que es lo que tiene el departamento, son más de 600 mil personas que se consideran afroantioqueñas. El gran desafío es cómo incluir esas personas en los procesos dignificatorios. No es ser jueces del pasado”.

No muestran purismos en las herencias. Son las huellas, las marcas que han permanecido, que aparecen desapercibidas o, incluso, que se han transformado. Mandiga, por ejemplo, es un grupo étnico del África occidental que llegó a estas tierras en gran número. Mandinga es ahora una huella lingüística africana, que se usa para expresar descontento.

Una exhibición para reflexionar sobre los referentes identitarios, incluso, sobre el ser antioqueño. “Desde el siglo XIX —continúa la curadora— hemos recibido una idea de que Antioquia es una sola. Blanca, católica, pujante, empresarial, pero no concuerda con la realidad que es que tenemos diferentes orígenes histórico culturales”.

Entre esos dos cuadros, el de Francisco Antonio Can o y el de Débora Arango, también está el problema. Horizontes como esa representación del ideario de la Antioquia blanca, y Problema racial, que los cuestiona, que muestra que hay unos problemas raciales complejos, reales.

Son más de 300 obras, de pronto 30 más, de artistas distintos, blancos y afros, desde la colonia hasta los artistas de ahora. Todo dice en esta exposición. Cada elemento tiene un detrás. No obstante, Raúl tiene un interés. El arte hecho por los jóvenes afro, “que no sean más blancos mirando a los negros, sino que los negros se miren a ellos mismos”. Ser sujetos de su arte.

Veronica Muñoz

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: