Viaje al corazón de la instalación en Medellín

‘Coordenadas’, una obra de la historia de la técnica y sus lenguajes, en el Museo de Arte Moderno.IMAGEN-13270356-2

“Las instalaciones son desarmables, son un evento en el sentido de que pueden transformar su identidad: son un esqueleto más que un organismo. Pueden ser desmanteladas, desconfiguradas, reconfiguradas, tanto como se quiera”. Esta frase, del teórico Boris Groys, define en las paredes del Museo de Arte Moderno de Medellín (Mamm) la muestra ‘Coordenadas: Historias de la instalación en Antioquia’, con trabajos de 26 artistas, desde los años 60 hasta hoy.

El punto de partida es el proyecto de investigación ‘Ambientes e instalaciones en el arte antioqueño, 1975 – 2000’, que realizaron Alba Cecilia Gutiérrez, Luz Análida Aguirre, Sol Astrid Giraldo y Armando Montoya.

Hay obras de Luis Fernando Peláez, Germán Botero, Clemencia Echeverri, Beatriz Olano, Freddy Alzate, Juan Camilo Uribe y Leonel Estrada, entre otros, que dan la sensación de hacer una instalación que contiene a las demás.

‘Coordenadas’ traza un recorrido por la evolución de la técnica en el departamento, y la exploración de nuevos lenguajes artísticos a partir de las instalaciones. También se muestra cómo los espacios de exhibición, generalmente el cubo blanco, adquieren un papel relevante en su construcción.

Hay piezas de Feliza Burstyn, de la serie ‘Camas’, que se mostró en la Bienal de Coltejer de 1972, y que sentaron un precedente para los artistas locales, quienes empezaron a ver en la instalación la posibilidad de experimentar con múltiples materiales y crear nuevos diálogos. También, grandes instalaciones que no pasan desapercibidas, como Arquitectura y Memoria, de Germán Botero, sobre los procesos artesanales en Antioquia.

Además de las instalaciones, hay registros fotográficos y recortes de prensa de lo que fueron algunas de estas, como ‘Yo servida a la mesa’, de María Teresa Cano, que se mostró en el I Salón Arturo y Rebeca Rabinovich, del Mamm y consistió en un banquete en el que la comida tenía el rostro de la artista, hecho con un molde.

‘Coordenadas’ también permite ver cómo este tipo de obras se modifican, de acuerdo con el tiempo y el lugar en el que se exhiben. Por ejemplo, Otro bosque, otro jardín, de Jorge Ortiz, originalmente Un bosque, un jardín, que se presentó por primera vez en en el Planetario Distrital de Bogotá, en la versión que inauguró el Premio Luis Caballero. La pieza adquiere otra vida en este espacio, pues por el uso de químicos de revelado da la sensación de habitar un bosque.

Otra de las obras que se transforma es Trepamiento, de John Mario Ortiz, expuesta por primera vez en el XI Salón Regional de Artistas en el Museo de Antioquia, y que consta de alrededor de 15.000 hojas hechas en hierro, que durante los días en que cierra el museo son acomodadas una a una por el artista, como modo de reflexión sobre las ciudades, y sus constantes cambios.

Además de la exhibición, el Mamm cuenta con una pequeña sala de lectura, donde se pueden consultar los libros y el material que permitieron construir la muestra, curada por Óscar Roldán-Alzate y Armando Montoya.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: